La voz de mil demonios aullando

Noche Cerrada

Mar 29, Abril 2008

Sin techo

Archivado en: Literatura, Humor, Pulp — Emilio Bueso @ 18:53 pm

biblio.jpg

A la izquierda de la foto, obra de Jesús Vidal, se ve la biblioteca de mi barrio. Me trae buenos recuerdos, porque yo me crié en ella, se podría decir.

Ya sabes. Hay niños que son criados por la televisión, niños que van madurando en la calle a base de patear sus balones, niños que se desarrollan mientras matan marcianos en los recreativos de la esquina y niños que no sabrías decir dónde demonios consiguieron su educación. La educación es algo que se nos ha ido devaluando, lo mismo que la imagen pública de las bibliotecas. En Canadá dicen que las bibliotecas públicas son sólo los “sitios donde los sin techo van para asearse y disfrutar de la calefacción”. En la novela de Ajvide Lindqvist dicen que la biblioteca de la ciudad de Estocolmo es poco más que el local en cuyos lavabos se han reunido desde siempre los pervertidos en busca de ligue. Y en Castellón la biblioteca municipal me vio crecer a mí.

Recuerdo que salía del colegio y me metía en la sala de lectura infantil hasta que la cerraban. Me pasaba la tarde entera allí con tal de no parar en casa. Supongo que mis padres me lo consentían porque por aquel entonces papá estaba jodidamente enfermo y mamá cuidaba a la abuela o criaba a mi hermano, de pocos meses. El ambiente familiar me parecía tan triste que, como los sin techo, me tuve que meter en algún sitio. Y tuve la suerte de ir a dar con mis -doscientos- huesos en la biblioteca.

Lo que pasa es que a mí los lavabos y la calefacción tampoco me parecían tan importantes, porque yo era otra clase de pordiosero. Yo no quería guarecerme del frío ni quería cagar. Yo lo que quería era desaparecer, y lo cierto es que había venido al sitio adecuado para hacerlo. Al fin y al cabo, leer es desaparecer.

Recuerdo que al principio leía tebeos tontunos. Algo había que hacer para pasar el tiempo y en aquel momento lo cierto es que yo tampoco daba para más. Entonces me cogió por banda una funcionaria aburrida, y descubrí que la única cosa que puede resultarle más peligrosa al ciudadano medio que un semáforo en azul es una funcionaria aburrida: llegó aquella señora con su papada de dos metros y me encasquetó una edición ilustrada de “Jim Boton y Lucas, el maquinista”. Y ahí es cuando la jodimos. De Michael Ende pasé a Road Dahl, luego a Edgar Allan Poe y de “La narración de Arthur Gordon Pym” fui directamente a la cárcel de la literatura sin pasar por la casilla de salida, arrancando en segunda. Me saqué el carné y empecé a llevarme libros, a llevármelos a casa primero y a clase después.

A clase, sí. Porque un día amanecí harto de la vida escolar y me planté a las nueve de la mañana en la sala de lectura para adultos, dispuesto a hacer pellas por culpa de Ursula K. Le Guin; pero aquella señora de la papada de dos metros no quiso ni oír hablar de tenerme todo el puto día suelto por el edificio y optó por enviarme de una patada al colegio, también directamente, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar -¡eh!- los 20.000 dólares canadienses.

monofig3.jpgEso sí, los libros me los prestó. Me los llevé al colegio y me los despaché entre el recreo, el comedor y las clases, descubriendo en el proceso que los chavales que leen se vuelven invisibles y que leer es algo que puedes hacer en casi cualquier sitio. A las cinco de la tarde volví a plantarme frente a la mesa de la señora de la papada de dos metros para devolverle los libros que me había prestado ocho horas antes, y no me creyó cuando le dije que ya los había leído.

Tendría que haber visto mis notas, por aquella época.

Para cuando terminé primaria ya me conocían todos los funcionarios que trabajaban en el edificio. Algunos hasta me saludaban del susto, si me veían pedaleando junto a la playa de Benicàssim, en verano, cuando el complejo cerraba sus instalaciones. La mayoría de aquellos trabajadores todavía me reconocen hoy, y eso que han pasado dos décadas desde mis tiempos de colegial. Me consta que uno de ellos nos está leyendo justo ahora. Hola, Pau.

Tras aquellos años de escolarización básica llegaron mis días de bachiller y empezaron a crecerme las greñas, la barba y las malas pulgas, pero la biblioteca no cambió de sitio, sino de función: en 1990 pasó a ser el sitio a donde iba yo a fumar a sabiendas de que nadie me iba a pillar, salvo la señora de la papada de dos metros, que ya estaba hasta el coño de ir de madre conmigo. En aquella época me estuvo recetando a Bukowski y a Carver, hasta que empecé a traerme los libros de fuera. Comencé a aterrizar por allí llevando tochos de apuntes y de manuales en inglés, y así fue como me hice ingeniero.

Y a eso me refiero cuando digo que me crié en ese edificio. Como diría Stephen King si fuera un sin techo canadiense: the books made the place and the place made me.

Dejé de ir por la biblioteca en cuanto los libros que decidí leer ya no los querían ni ver en desiderata. Primero, sin techo que soy, busqué refugio en la biblioteca del campus y luego, tras casarme, me monté una biblioteca en mi propia casa.

Porque tu casa es donde están tus libros.
O eso dicen.

¿Y a qué viene todo esto?

A que estoy muy en contra del préstamo de pago en las bibliotecas públicas.

Me opongo firmemente a la directiva 2006/115/CE, que grava el préstamo de libros a las bibliotecas públicas imponiendo un canon por esta actividad. La medida introducida a través de la Ley 10/2007 de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas dificultará severamente el acceso de todos los ciudadanos a la literatura, a la cultura y a la información. Ése es el sentido que le reconocen instituciones como la IFLA (Federación Internacional de Asociaciones Bibliotecarias) y la UNESCO.

Bukowski dijo, en uno de sus mejores poemas, que se salvó de ser un mal tipo gracias a la Biblioteca Pública de Los Ángeles. Yo no tengo ni un ápice de su genio, pero lo cierto es que sí que he tenido la misma suerte que él. Y apuesto a que no soy un caso tan raro.

También apuesto a que el sistema pronto dejará de producir individuos como yo. Estoy seguro de que dentro de pocos años ya no quedarán bibliotecas verdaderamente públicas. De que pronto quedará privatizado el acceso a la cultura, censurado por la barrera del precio.

Entonces llegará la hora de los malos tipos.
O la de Internet. ¿Quién sabe?

Escuchando:
Sub Dub Micromachine - Road to nowhere

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Dom 30, Marzo 2008

Tren de la Carne de Medianoche

Archivado en: Literatura, Terror, Cine — Emilio Bueso @ 11:38 am

meat_train.jpgClive Barker es uno de los autores más emblemáticos y originales de la narrativa de terror contemporáneo norteamericana. Se hizo mundialmente conocido hace veinte años con la adaptación al cine de “Hellraiser” y actualmente parece estar ganando adeptos en España desde que La Factoría de Ideas se ha puesto a reeditar y reponer sus “Libros de Sangre“, que ya van por el cuarto volumen y contando. Cuesta creerlo, pero va a ser que al final tendremos un sello local decidido a publicar los seis tomos del corpus de relatos cortos este señor.
En fin. Más vale tarde que nunca.

Lo cierto es que a mí la mayor parte de sus historias, mórbidas y orgánicas a más no poder, no me acaban de convencer. Por lo pronto, si hago memoria apenas me vienen a la cabeza dos o tres relatos potentes de entre todos los que le habré leído, como “Confesiones del sudario de un pornógrafo” y esta pieza que vamos a despachar ahora, “Tren de la carne de medianoche”. Poco más. No sé lo que me pasa con el trabajo de este hombre que no llega a impresionarme del todo… ¿Demasiado gore para mí?

No sé. El caso es que el próximo dieciséis de mayo se estrena en Estados Unidos la adaptación al cine de éste último relato, de la mano del director japonés Ryuhei Kitamura. Ya puede verse el trailer en el web oficial y la cosa pinta bastante bien. Ya veremos. Ganitas tengo… Aunque lo cierto es que tampoco creo que el alucinante viaje a las tripas -llenas de carne a medio digerir- de Nueva York que proponía el cuento original de Barker, quizás su mejor trabajo, se haya podido filmar con justicia: no sé si se puede rodar fácilmente una historia que muestre a la ciudad como a una gigantesca picadora de personas y al metro como a una eficiente máquina de transportar cadáveres. Por lo que temo que hayan reducido este “Tren de la carne de medianoche” a una historia acerca de un asesino en serie que destripa a la peña que se sube al metro y punto.

Y eso puede llegar a ser muy triste.
Me gustaría equivocarme.

P.D. Por cierto, que lo que sí que me encanta de Barker son sus figuritas. Sus muñecos. Oh, sí. Barker hace juguetes, pero en Europa no nos hemos enterado. Y no veas cómo molan. Cualquier día de estos me compro alguno de sus “Tortured souls”, aunque sea por eBay.

Escuchando:
Diary of dreams - Nekrolog 43

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Mar 25, Marzo 2008

Agujereando el cielo

Archivado en: Bitácora — Emilio Bueso @ 15:58 pm
maxablaster-flashlight.jpg

Lo saben los que me conocen: me obsesionan las linternas, los aparatitos que hacen luz. Hace ya tiempo que las cuento por docenas, que colecciono todo tipo de linternas de LEDS y de gas xenón. Tengo por casa bengalas de posición, faroles de acampada capaces de hacer que se haga de día a tu paso, llaveros que son lámparas de microleds, varias linternas a dinamo (que no necesitan ningún tipo de batería), un fanal de recodo direccionable por si hay que iluminar ángulos difíciles, un frontal de minero para llevar un foco incrustado en toda la frente, punteros láser, linternas subacuáticas de las que se diseñan para que veas algo si estás buceando en una poza de aguas negras, una antorcha electrónica de cien vatios cuyo halógeno podría freírme un huevo, lightsticks fosforescentes de esos con forma de palito y que pueden alumbrar químicamente un radio de dos metros sólo con que los dobles un poco, un flexo USB por si tengo que emplear la batería del portátil para leer algún papel y hasta una aplicación en Java que me permite desvalijarle la batería al teléfono móvil e iluminarme con su pantalla LCD en el improbable caso de que me falle la MagLite de mano que llevo siempre en el bolso. Luego llevo una 6D Cell de tres palmos en el maletero del coche. Bajo el asiento de la moto, una baliza de keroseno.

De la de pilas que uso ya hablaremos otro día.

No es escotofobia ni que estoy mal de la cabeza. Es sólo que me gusta pensar que resulta más probable que me arrolle un tren de alta velocidad que que me quede sin luz. Podéis enterrarme vivo y en pijama, pero no me dejaréis a oscuras ni de coña. Más que neura es cabezonería, oiga. Y yo es que paso de coleccionar discos.

Las linternas que salen en mi novela parecen una versión modificada y alargada de la Maxa-Beam clásica, sobre la que una conocida multinacional de seguridad ha instalado (en un ataque de oligofrenia) un aparatoso tubo de neón y varias baterías de refuerzo. Desafortunadamente, y vista la foto de ahí arriba, la finisterre ya es una lámpara obsoleta, ahora que ha aparecido la Maxa-Blaster, tres veces más potente y capaz de taladrar el firmamento como un foco antiaéreo. De modo que ya sé lo que quiero para mi próximo autoregalo.

P.D. La foto, impresionante, es de Hans Pieterse.
Y gracias a Servidora, por el enlace.

Escuchando:
The Dreaming - Beautiful

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Lun 3, Marzo 2008

Por un gobierno más profundo

Archivado en: Bitácora, Humor, Lovecraft — Emilio Bueso @ 13:19 pm

new-3.jpgHoy es el segundo asalto (a mano armada) del debate televisivo entre los dos candidatos a la presidencia con los que nos ha premiado nuestra propia estupidez. Algunos no se han enterado todavía, pese a que nos lo endiñan de nuevo a las diez y en La Primera; otros, preferiríamos ni saberlo, visto que para apuntalar cada intervención se terminan siempre sacando estadísticas trucadas con gráficos de color rojo y azul impresos en sendas láminas plastificadas en las que se habla precisamente de lo mismo pero sacando siempre conclusiones contrapuestas.

Yo no pienso volver a agobiarme con el asunto, que hoy ando contento como unas castañuelas porque Care Santos me ha reseñado a bien para El Cultural: ahora ya me pueden pegar un tiro. En serio.
Así que a la hora de cenar supongo que estaré arreándome uno de mis mejores guisos para celebrarlo mientras veo algún capítulo viejo de “Padre de Familia” en DivX.

De modo que os voy a exigir a todos que votéis Cthulhu. Por un gobierno más profundo.

Se sienten, coño.

Escuchando:
Dope - I wish I was The President

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Vie 29, Febrero 2008

No pueden entrar en tu casa si tú no les invitas

Archivado en: Literatura, Terror — Emilio Bueso @ 16:13 pm

Lo admito sin ambages y desde siempre: detesto las novelas de vampiros. A mi entender, la figura del chupasangre es la más vetusta y manida de todas las que tiene en su haber la narrativa de terror, sea de corte clásico o contemporáneo. Vamos, que soy de los que creen que los únicos autores que han podido sacarle jugo a un monstruo tan obsoleto y exhausto como ese son, tras Stoker, Matheson y King. Poco más.

Así las cosas, ya llevo tiempo diciendo que hay que ir abandonando definitivamente la línea literaria en la que parece insistir la industria editorial, consistente en publicar dos o tres bodrios renegridos al año, con los que algún advenedizo del cotarro trata -sabiendo de antemano que no va a conseguirlo ni de coña- de hacer algún remake decente, ya sea trasnochado o puesto al día, del Conde Drácula y compañía. Me pone del hígado, qué le vamos a hacer. No le veo futuro alguno y tampoco lo veo digno del pasado que tiene el género vampírico a sus espaldas.

Pero es lo que hay.

Let_the_right_one_in.jpgEntonces va y aparece la bomba que os traigo hoy, “Déjame entrar” (Espasa, 2008), un libro de reciente aparición en castellano, y que tuve la suerte de poder catar, en su versión anglosajona (“Let the Right One In”), hace poco más de un mes.

Se trata de una novela firmada por el sueco John Ajvide Lindqvist, que cuenta en su haber con un apabullante éxito internacional (ha arrasado en Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, Alemania, Italia, Polonia, Australia y todos los países nórdicos), y un marcado y delicioso acento juvenil, gracias a un inolvidable protagonista. Oskar, taciturno, difícil, víctima del bullying, la obesidad y la neurosis preadolescente.

Oskar tropezará con Eli, una niña que acaba de llegar a Norrköping-Blackeberg (el pueblo que hará las veces de escenario, un rincón sin iglesia del siempre glacial Estocolmo) y que nunca tiene frío. De la amistad que surge entre ambos arranca una potente y original historia de vampiros, europea al cien por cien y que aporta el ambiente de un serial thriller, la prosa de alta velocidad de un excelente page-turner y otras cosas que me callo que prometen hacer de este libro la máquina de asustar que muchos estaban esperando y que yo ya creía que no volvería a ver.

Así que os lo voy a recomendar. Reconozco que no lo he terminado, que apenas pude leerme centenar y medio de sus páginas traducidas al inglés, tras lo cual alguien me hizo llegar un avance editorial del homólogo al castellano (traducido con mucho oficio y buen criterio), y ahí decidí esperar al día de lanzamiento para rematar este peso pesado antes de que las carteleras nos los traigan doblado al castellano.

Porque el éxito de esta novela es fulgurante del todo: de la nada a la adaptación al cine en muy pocos meses. El trailer, en vikingo, sutil y acojonante, aquí.

Supreme Vampiric Evil:
Cradle Of Filth - Nymphetamine

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Vie 15, Febrero 2008

Dos Minutos de Odio

Archivado en: Bitácora, Literatura, Terror, Cine, Humor — Emilio Bueso @ 11:23 am

Sigo vivo.
No me he caído a ningún pozo y no, no he vendido el blog, ni nada parecido. Es sólo que ando enfrascado en el proceso de revisión de mi próximo trabajo y, visto el percal, me temo que la cosa puede dilatarse unos cuántos meses. Unos cuántos meses en los que andaré algo menos conectado que de costumbre, aunque, bueh… Ya iremos viendo cómo evoluciona lo mío. Me gustaría comenzar una segunda etapa de mi periplo en la blogocosa en cuanto salga del atolladero y todo eso.

Por el momento, digamos que me he conectado para escribir esta nota cagándome en todo antes de irme a almorzar. Oh, sí, hoy toca descargar los Dos Minutos de Odio de febrero del 2008 en vivo y en directo, así que allá voy.

Minuto uno. El premio Nadal de este año. Esto ya es la hostia. Y conste que yo nunca me he presentado a un premio de los grandes y que no suelo interesarme mucho por los libros de Ediciones Destino, baste ver lo que he tardado en enterarme del fallo del jurado. El caso es que el mes pasado le dieron el galardón a una novela que lleva por título “Lo que sé de los vampiros” y, mira tú por dónde, que lo primero que tuvo el jurado a bien de destacar fue que la obra premiada “no se trata de una novela de género”. Toma ya.

¿No había nada mejor que reseñar tras el fallo? ¿No podían empezar cascando algo acerca del argumento o la técnica del ganador? Nah, pasando, hay que dejar muy claro y rapidito que esto no es el Minotauro, no sea que la gente se piense que este año le hemos endiñado el Nadal a un autor de narrativa de terror y nos vayamos todos a la quiebra. Que aquí hay nivel oigan, que ya comentamos cuatro cosas acerca de la trama y los personajes tres líneas más adelante del comunicado; al fin y a la postre, eso es algo secundario. Lo primero es despejar cualquier nubarrón que pueda dificultarnos el posicionamiento del producto. Vamos, que un premio Nadal se empieza levantándolo sobre los apestados, así que no: no es una novela de miedo, pónganmelo en negrita todos los redactores del país, y el que diga lo contrario es un miserable.

Minuto dos. China. Me cago en China. En toda ella, maldita sea, empezando por Mongolia, pasando por la provincia de Guangdong y acabando por el Tíbet. ¿Pues no me acaban de prohibir las películas de terror por considerarlas vulgares y subversivas contra el Partido Comunista? Y, para colmo, resulta que la medida incluye la prohibición de rodar cine de género en todo el territorio chino así como la orden de destruir todo el material audiovisual existente.

¿Destruir?

Tianasquare.jpg Van a ponerse a quemar todas las adaptaciones al cine de los libros de Stephen King, vale. Supongo que eso sólo habría que lamentarlo un poquito (y gracias a Kubrick), pero… ¿Destruir todo lo demás? ¿Qué es esto?

Ya puestos a eliminar todo rastro del terror audiovisual, ¿por qué no prohíben también la música de El Fary y montan una tractorada con sus tanques soviéticos para apisonar los CDs de Ramoncín en medio de la plaza de Tiananmen? ¿Qué tal si sobrevuelan con los Mig-21 un concierto de Las Ketchup hasta sepultarlas en gas mostaza?

Va y resulta que ahora el cine de terror es ilegal en la República Popular China. Toma dictadura (¡esto es para que luego me llaméis rojo!). No tienen nada mejor que hacer que ponerse a destruir películas de miedo y misterio a espuertas. Pues nada, oye. Ahí van mis dos minutos de odio contra ellos. Y, puestos a hacer el imbécil y a pagarlo con uno que pasaba, os anuncio desde ya que no pienso volver a atizarme un arroz tres delicias hasta que no deroguen esa ley. A la mierda.

Escuchando:
Corrosion of Conformity - Vote with a Bullet

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Sab 12, Enero 2008

365 días después…

Archivado en: Bitácora, Humor — Emilio Bueso @ 21:16 pm

Hoy hace un año que tengo este blog. Desde que lo abrí he recibido más de 6500 visitas.

Noche Cerrada
is worth
$3,951.78

Para celebrarlo, he ido a que me lo tasaran los de Technorati y me han ofrecido casi 4000 dólares yanquis.
Como comprenderéis, lo vendo. Je.

Escuchando:
Emilie Autumn - Swallow

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Mar 8, Enero 2008

Show me the money, honey

Archivado en: Literatura, Lovecraft — Emilio Bueso @ 13:02 pm

msgs_sf_023.jpgLovecraft no consiguió encontrar ni un empleo decente durante el tiempo en que vivió en Nueva York, lo cual hundió definitivamente su autoestima y le obligó a hacer dos de las cosas más impresionantes de su vida: en primer lugar, escribir “El Horror de Red Hook“; y en segundo lugar, vender los muebles para poder comer mientras tanto.

Murió en la miseria, sí, pero hoy en día es una eficiente máquina de hacer dinero hasta en nuestro país. La recopilación de Rafael Llopis “Los Mitos de Cthulhu” se convirtió en un éxito de ventas ya en la España de los sesenta, popularizando la obra de Lovecraft en lengua castellana. Desde entonces que el éxito comercial ha acompañado siempre al genio de Providence. Sin ir más lejos, en el “Top ventas” de la tienda de Cyberdark del mes pasado, podemos ver cómo Valdemar ha conseguido colocar en el puesto número ocho (por encima de libros de Moorcock o R.R. Martin) el segundo volumen en tapa dura de la narrativa completa de Lovecraft.
Y no hablo de un fenómeno que se esté dando sólo en esta tierra, qué va. Editoriales de todo el mundo reeditan a Lovecraft una y otra vez, hasta hartarse. Reciclan los mismos relatos y, la cosa tiene cojones, se siguen vendiendo y vendiendo pese al paso de las décadas.

La pregunta es, ¿quién se ha estado llevando toda esa molla?

Respuesta corta: no se sabe. No está claro. ¿Yoko Ono? ¿Courtney Love?

Y vaya por delante que no es que a mí me importen mucho los billetes, que ya empiezo a creer que las perras y las letras están peor conectadas que el culo y las témporas, pero lo que he venido a despachar hoy sí que me lo pregunto a veces. Me lo pregunto yo y se lo pregunta medio mundete, Stephen King incluído. Porque no resulta fácil seguir el rastro del dinero que mueve la obra de Howard Phillips Lovecraft tras su muerte.

Para empezar, su testamento (y otros de los textos que dejó, como “Instructions in Case of Decease”, 1936), ya perfila un legado muy turbio, visto que nombró heredera de sus exiguos bienes materiales a su tía, Annie Gamwell, y “albacea literario”, un cargo carente de valor jurídico, a Robert Hayward Barlow, que fue rápidamente apartado de sus funciones por August Derleth y Donald Wandrei. Según parece, Derleth adujo supuestos derechos otorgados a su persona por el propio Lovecraft en su correspondencia, consiguiendo convencer a Annie Gamwell para que les cediera los poderes de explotación y a Clark Ashton Smith para que intercediera por ellos frente a Barlow… Total, que a partir de la muerte del autor en 1937 y hasta la propia muerte de Derleth en 1971, este capitalizó toda la obra de Howard Phillips a través de su editorial, Arkham House.

La gracia viene durante los años cincuenta, cuando alguien en Arkham House se olvida de renovar los derechos de autor correctamente. Eso y que muchos de los relatos de Lovecraft fueron publicados sin notificación de copyright (el fandom es lo que tiene), pudo haber hecho que la editorial se quedara con las manos vacías… No obstante, muere Derleth y el sello que fundó emite un comunicado en el que se dice esto de aquí:

I wish to advise that anyone who uses H.P. Lovecraft literary material does so at his own risk and peril. These literary rights now reside in the Derleth Estate and we naturally will protect them to the fullest extent possible.

Lo cual viene a ser el equivalente a lo que en mi pueblo llamamos amenaza de abogados. Parece que lo haya firmado la SGAE.

En la actualidad resulta que la obra completa original de Lovecraft ya pertenece al dominio público, de modo que su trabajo puede ser editado por cualquier editorial que lo considere oportuno. Esto no incluye los textos en castellano u otros idiomas, cuyas traducciones quedan bajo el copyright de sus respectivos traductores ateniéndose a las leyes específicas de cada país.

No obstante, parece que está bastante claro que alguien (tal vez April Derleth, como apuntan por ahí) en algún sitio ha ganado millones y millones de dólares a costa del trabajo del pobre Lovecraft. Y digo pobre no sólo por lo económico, sino porque Lovecraft, para colmo, veía hasta con malos ojos la figura del escritor profesional y mercenario. Él siempre se consideró un caballero, pobre.

Escuchando:
The Cure - Wrong number

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Mie 2, Enero 2008

Una de fotos

Archivado en: Bitácora, Saraos — Emilio Bueso @ 19:18 pm

tomaya.jpgVoy a empezar el 2008 poniéndome al día con unas cuantas cosas que tengo pendientes: ya hace varias semanas que os prometí que colgaría las fotos que hice durante el Encuentro de Cine y Literatura de Terror de Huesca y en la HispaCon.
Así que aquí estoy, con tres docenas de fotos. Las de Sevilla por aquí y en este otro enlace las de Huesca.

De nada.
Feliz año.

Escuchando:
Emigrate - Emigrate

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Mar 18, Diciembre 2007

Citando a Ligotti

Archivado en: Bitácora, Literatura, Saraos — Emilio Bueso @ 15:56 pm

Estando en Huesca, hace apenas diez días, se me ocurrió citar a Javier Marías durante el transcurso de mi ponencia, cuando tocaba hablar de la improvisación contra la planificación a la hora de abordar la técnica de Stephen King. Dije que hay escritores que escriben empleando una brújula y escritores que usan un mapa. La cita a la que me refería, concretando, es ésta de aquí:

Averiguo mis novelas a medida que las escribo. […] Hay escritores que escriben con mapa, y cuando lo consultan saben que van a encontrarse un río, un desierto, una selva, un precipicio. Yo sólo cuento con una brújula y, de pronto, me encuentro con el río, el desierto, la selva, el precipicio. Pongo las cosas por azar, por intuición, de manera arbitraria. Luego ya veré cómo en la novela todo eso tiene que convertirse en algo necesario. Y nunca retoco lo que voy dejando atrás para ajustar lo que encuentro más tarde. Hago como en la vida: nadie puede cambiar a los cuarenta lo que le pasó cuando tenía veinte años.

Mola, ¿eh?dar.jpg

En fin, el caso es que el aforismo se convirtió en la metáfora de referencia cuando estuvimos tratando el concepto de la improvisación a lo largo de todo el debate posterior, y de ahí que terminara saliendo en prensa. También recuerdo que cité a Isaac Newton cuando había que tratar las influencias de tal o cual autor. La frase, que también tuvo su éxito, fue la consabida “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”. Y venía a cuento de que algunos de los escritores más grandes que conozco ni han inventado nada, ni ha sido nunca su intención.

Y ahora va y me encuentro con que la entrevista que me hizo la prensa oscense también se ha hecho eco (¡en el titular!) de una frase lapidaria que solté en algún momento, sólo que no recordaba de quién demonios era la cita: “La literatura o es entretenimiento o no es nada”, hasta que alguien me ha puesto un e-mail para recordármelo.

Y el caso es que la frase la dijo primero Ligotti. Lo reconozco.

Nah, que conste que siempre que cito lo intento hacer con rigor, pero el caso es que esta vez se me pasó y ahí tenemos el resultado. Es el hándicap, supongo, de subirse a los hombros de los grandes.

Escuchando:
Gary Numan - Hybrid

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Mar 11, Diciembre 2007

Satanás bombero

Archivado en: Terror, Cine — Emilio Bueso @ 1:00 am

Ya lo avancé hace unos días, y ahora los hechos me dan la razón: el cine de terror estatal está en racha, y no parece casualidad. Según Filmax, el éxito de [REC] pone otra vez en relieve “el interés que despierta en España el género de terror”.

Pues vale, pues eso es lo que tenemos por lo que respecta a la industria audiovisual, porque el mercado editorial va de puto culo para vender tres mil copias.
En fin. Algo es algo, dijo un calvo.

להקשיב:
Hamesiach - Charuz

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Lun 10, Diciembre 2007

Sigo vivo

Archivado en: Bitácora, Literatura, Presentaciones, Saraos — Emilio Bueso @ 1:24 am

altoaragon.jpgYa estoy en casa. He cruzado el país de extremo a extremo en tres días de autovía, controles de velocidad, problemas con el GPS, hoteles pequeños, debates grandes, comida asiática y rock’n roll. Total, que parece ser que he sobrevivido al primer Encuentro de Cine y Literatura de Terror de Huesca y a todo lo que vino después.

Ha sido un estupendo congreso en el que me he podido reunir con casi toda la gente del sector, pasarlo estupendamente y largar todo lo que no debía sobre la obra del autor más conocido del mundo de la narrativa de género.
Os dejo con una foto de Aurelio D. Ortiz, fotógrafo del Diario del AltoAragón, que vino a cubrir el evento y me pilló tal que así.

Y como viene siendo habitual, mi ponencia está aquí; dos decenas de diapositivas en PowerPoint comprimidas con RAR.

¿Más fotos?
Bueh, mi esposa y yo hicimos unas cuantas durante todo el sarao, ya las cuelgo por aquí, junto con las que saqué en la HispaCon, en cuanto me instale un gestor fotográfico digno. Un poco de paciencia, por favor.

Por último, agradecerle su esfuerzo y dedicación a todo el mundo que hizo posible el encuentro, en especial a Diego y Abigail. Ánimo y mil gracias por todo.

Dicho lo cual, me voy a dormir. Se me cuiden.

Escuchando:
Schizo - Deep Sigh

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