Toda una generación vio cómo se popularizaba definitivamente el terror en esta España tan poco dada a disfrutar del miedo gracias a Narciso Ibáñez Serrador. Historias para no dormir fue una hornada de películas que arrasaron en la parrilla de la televisión de mi país durante veinte años, arramblando con más de cincuenta galardones y dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de individuos como yo que, estando en lo más tierno de su infancia, descubrieron qué era lo que se sentía si se seguía mirando la televisión después de que salieran aquellos dos enigmáticos rombos. Lo del sexo ya vendría después, claro, las cosas por orden.
Dos rombos cuyo cometido era largar a los churumbeles bien lejos y traer a los bellacos bien cerca. Definitivamente, no había sitio para mí… Hasta que un día, algo salió mal, y tuve mi bautismo de fuego en materia de emociones fuertes. Hablo del primer día en que mis padres dijeron “vale, quédate a ver la película, pero cuando empiece a entrarte miedo te vas a la cama”. Y así se hizo, palabrita del niño Belcebú, hasta que yo me cagué patas arriba. Porque aguanté hora y media sufriendo, como un campeón; pero de meterme en el sobre, nada de nada. Nanai de la China. Nasty the plastic.
Tal vez la vena del terror me venga de aquel trauma infantil. Algunos así lo creen. Mi hermana, por ejemplo, que había apostado a que mi menda lerenda se iría directa al catre a la primera de cambio y tuvo que batirse en retirada antes que yo sin darse cuenta, hasta hoy, de que había creado un monstruo conmigo.
Y aquí estoy yo ahora. Dadme una pala. Y dadme el mando a distancia, que esta misma noche, a las 22:45 en TeleCirco nos ponen Películas para no dormir, la nueva generación del tema. Concretamente, hoy le toca a Jaume Balagueró, con un largometraje que lleva por nombre “Para entrar a vivir“.
No sé cómo estará lo que se estrena hoy, pero me encantó su anterior película. Igual que me gustó la de Alex de la Iglesia y que emitieron la semana pasada, “La habitación del niño“. A mí es que me pueden estos largos de miedo de bajo presupuesto y alto nivel de talento. Tal vez sea que soy un freakie, o tal vez que soy un nostálgico, pero me apuesto los pulmones a que paso miedo. Y a que aguanto hora y media, como un campeón.
Escuchando:
Marilyn Manson – Astonishing Panorama of the Endtimes
