"Espera veneno del agua estancada.”

                              William Blake

Esquivando el sueño

Clasificado en la/s categoría/s Bitácora, Literatura, Presentaciones, Terror con fecha 05/12/2012 por Emilio

Siendo franco, yo no creo que escribir relatos sirva de nada ahora mismo, a nivel comercial. El cuento corto es un formato que siempre me ha parecido estéril en este panorama: muchos editores apenas se atreven con él, pocos libreros lo empujan y la mayoría los lectores lo rechazan. Las antologías no suelen funcionar bien a nivel de ventas, y tampoco es que la crítica se las tome muy en serio, conque nunca me ha atraído la idea de sacar una.

Para colmo, sucede esto otro: buena parte de los autores que tenemos ahora mismo atacando el relato están profundamente especializados, unos por pura vocación y otros porque urden unas historias que no dan para un discurso de largo aliento, o porque tienen una capacidad de trabajo que no les permite atacar las cuarenta mil palabras que mide una novela breve. Con todo, siendo el del cuento corto de terror un nicho con tan pocos posibles y tanto cultor formidable (Olgoso, Eximeno, Iwasaki…), uno prefiere ir de novelista y dejar los relatos para los demás.

Lo que pasa es que, pese a todas estas consideraciones, en los últimos años yo he ido cultivando el formato sí o sí, despacito y casi siempre contra mi propia lógica. Unas veces por puro compromiso, cuando alguien te pide un puñado de páginas para integrarlas en un proyecto estupendo; otras porque yo el cuento sí lo considero un buen resorte a la hora de abordar tramas corto recorrido, pequeños destilados literarios, ideas peregrinas o larvarias, registros narrativos experimentales, discursos cuyo novelado sería suicida o demasiado audaz, historias de una densidad o robustez que pierden mucho si no se cuentan a toda hostia… La cosa es que del 2007 a esta parte he reunido un buen puñado de relatos y me ha ido estupendamente con ellos. Estoy bastante contento del resultado y me hacía ilusión verlos compilando una antología con mi nombre en la cubierta.

Así que me puse a lidiar con los derechos de las editoriales que los habían ido publicando y, tras reunirlos, miré a ver qué posibilidades me podría ofrecer el mercado. Ninguna buena. Los sellos ahora mismo no están arriesgando nada y sólo me abrirían las puertas a publicar una antología de relatos inéditos. Se quejan mucho de que las ventas han caído, según dicen, por culpa de la crisis y la piratería, que parecen dormir en la misma cama.

Total, que agobiado por lo uno, lo otro y lo del más allá, he decidido escuchar a toda la horda de lectores que no para de demandar ebooks baratos y he optado por colgar en Amazon el florilegio que os presento. ¿No queríais leerme por cuatro chavos y en vuestros Kindles? Pues hale, empezad con esto y ya veremos si es verdad eso de que el formato electrónico está lleno de posibilidades, tiene su demanda y su viabilidad más allá de las descargas no autorizadas.

En fin. Y ésta es la clase de cosas que hace uno, cuando está equivando el sueño.

Escuchando:
Mankind is Obsolete – Silent Killer