"Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo,
todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan
los trucos de la manga... la magia”.

                              Charles Bukowski

Los mossos del mosso

Clasificado en la/s categoría/s Bitácora, Literatura, Presentaciones, Pulp, Terror con fecha 11/05/2010 por Emilio

Cuando Juande Garduño nos dijo de armar una antología de relatos Z pensé que yo no me iba a subir al carro ni de coña. Ya he dicho muchas veces que no me acaba la moda ésta de las historias de zombies, que son pocas las novelas de terror de buena calidad que habré leído en un nicho como es el de la carne podrida.

En serio. Yo siempre he visto al zombie como a una figura más propia del cine que de la literatura. No obstante, hace falta bastante más que eso para hacerme rehuir un texto.

Así que me puse manos a la obra, más por arrojo que por tanteo o curiosidad. No quise escribir un relato canónico, tampoco uno vanguardista. Me limité a pensar en la clase de historia de zombies que yo querría leer y luego la escribí.

Y eso es lo que hay. Aquí tenemos la portada. El bicho sale a la calle en cuestión de semanas y entre los dieciocho autores que lo firman me encuentro yo. Vivir para ver. Un mosso d’esquadra en la cubierta y un prólogo de Jose Carlos Somoza abriendo fuego. No os perdáis el relato de Miguel Puente. Además, me han gustado los que firman David Jasso, Claudio Cerdán… En fin. Mola.

También aparezco en otra antología de relatos de terror que se está acabando de fraguar en estos momentos. En ella publicaré el relato con el que gané el Domingo Santos. Iré dando detalles en cuanto el sello anuncie formalmente el lanzamiento, que se espera para octubre, o así.

Un mes antes calculo que se estará distribuyendo Sewer, mi segunda novela. La presentaré en la HispaCon de Valencia, a la que asistiré como ponente.

Son varias cosas, y otras más que me aguardan durante lo que queda del 2010. Iré dando detalles de todo poco a poco, espero anunciarlo a su debido tiempo. Si todo va bien, yo confío en mantenerme activo e ir sacando publicaciones a buen ritmo durante los próximos doce meses.

El blog, como de costumbre, lo iré actualizando poquito. Perro que es uno.

Chao.

Escuchando:
Rob Zombie – Burn

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Heading north

Clasificado en la/s categoría/s Bitácora, Literatura, Saraos, Terror con fecha 06/11/2009 por Emilio

Huesca se está convirtiendo en un santuario para mí. Ya lo avancé ayer en Sepelaci, va a ser mi tercer año por allí y ya estoy pensando en el cuarto. No sé qué haríamos sin los Oscafrikis.

Pues eso, que salgo hacia El Matadero dentro de nada, rumbo a la Convención Nacional de Narrativa de Género, también conocida e injustamente ninguneada como HispaCon. Allí anunciaré las dos novelas que publico en el 2010, si la crisis no lo impide.

Todavía no tengo listas las maletas ni he terminado de preparar mi ponencia, en la que pienso recorrer lo nuevo y lo mejor que, a mi juicio, se ha estado moviendo en el panorama internacional durante los últimos años.

Nos vemos allí.

Escuchando:
Eisbrecher – Kuss

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De vuelta

Clasificado en la/s categoría/s Bitácora, Fotos, Literatura, Lovecraft, Saraos, Terror con fecha 12/11/2008 por Emilio

Hola.

Últimamente no me veo con ganas de bloggear casi nunca. Tengo esto un tanto abandonado, lo sé. Soy lo peor.

De paliqueEl caso es que el sábado pasado estuve en Huesca, en el Liter Imaginarius 2008, gracias a los incombustibles otakus de Oscafriki. Allí me encontré con buena parte del mundete de Nocte y ofrecí una ponencia sobre la vida de H.P. Lovecraft cuyas diapositivas me comprometí a colgar aquí, como suelo hacer.

También me corresponde publicar las consabidas fotos. Esta vez, de la cámara de David Jasso. La de la izquierda es de mi menda sobre las tablas.

Y eso es todo, por ahora. Os diría que intentaré actualizar este blog más a menudo, pero lo cierto es que de un tiempo a esta parte apenas me apetece. También quiero felicitar a los culpables del magno evento, en especial a Diego Laguarta y a Abigail Alins: sin vuestro esfuerzo el magnífico ambiente que se respira todos los años en Huesca no sería posible.

Se me cuiden. Ya nos veremos.

Escuchando:
Oomph! – Augen auf

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Mi placer es tu dolor

Clasificado en la/s categoría/s Cine, Terror con fecha 20/06/2008 por Emilio

Uno de los principios básicos de la psicología del consumidor es éste: somos hedonistas. Tratamos de defender nuestros estados afectivos positivos y de mejorar los negativos. Nacemos, crecemos, consumimos y morimos para ver si conseguimos sentirnos primero bien y luego mejor todavía. Por eso nunca tenemos bastante con nada.

Entonces nos metemos en el cine, pagamos una pasta gansa por una entrada y unas palomitas que nos permitan ver Saw y, hale, allá vamos: obtenemos “dos horas de miedo, malestar, terror y depravación”, citando al grupo de investigación en conductas de consumo de la Universidad de Chicago, cuyo último análisis del mercado del ocio vamos a valorar en este artículo mío de hoy.
Oh, sí. Porque el pasado mes de octubre se hicieron públicos los resultados de las investigaciones de estos señores, que han escrito un brillante paper que pretende averiguar porqué demonios nos gusta ver películas de terror. El ensayo lleva por título “On the Consumption of Negative Feelings” (Acerca del consumo de sentimientos negativos) y, a grandes rasgos, concluye derribando las dos principales teorías que los psicólogos han estado fraguando durante los últimos años cada vez que alguien les preguntaba porqué la peña se divierte tanto -y cada vez más- pasando miedo, y pasándolo mal, en el cine.

Concretamente, las explicaciones que los psicólogos barajaban a la hora de justificar el éxito del terror en la industria del entretenimento eran estas dos:

  • No sentimos miedo alguno. No lo pasamos mal viendo gloriosas escenas como ésta. La respuesta emocional que experimentamos al consumir terror es positiva, es arousal; básicamente, placer hedonista.
  • Acudimos buscando el aftermath, el contrapunto. Queremos aliviarnos al ver los créditos, regodearnos en el placer que supone perder de vista el mal rollo acojonante que despliegan ante nosotros. O sea, que lo que tenemos en la cabeza mientras vemos cómo desguazan a la novia del prota en 16:9 es algo así como “…y ahora yo me refocilo mirando como le arrean tropocientos hachazos a la chica de ese pavo mientras la mía masca tranquilamente sus palomitas en la seguridad de la butaca de al lado”.

Pues bien, están mal las dos teorías. Ninguna parece ser correcta, a tenor del estudio de dieciocho páginas en inglés que os vengo a resumir. Parece ser que, tras pagarle quince dólares por cabeza a medio campus para estudiar sus reacciones emocionales antes, durante y después de la proyección de clips seleccionados (ahora te pongo un trozo de “El Exorcista”, ahora cuatro minutos de “Friends”, ahora te suelto un fragmento de “Salem’s Lot”), los firmantes del estudio este concluyen leyendo un corolario como este de aquí:

  • paper.jpgNo somos caracoles. Nuestras reacciones emocionales profundas no se dividen en apetitivas (de aproximación) y aversivas (de evitación). Los humanos podemos experimentar emociones extremadamente contradictorias porque, aunque el miedo sea la forma de organización más sencilla y primitiva del cerebro de los seres vivos, lo cierto es que en nuestras psiques puede activarse al tiempo que el bienestar.

Esto podríamos mirarlo en positivo y aceptarlo de buen grado.

Somos complicados. Qué raro.

O podríamos pensar que somos un colectivo psicotizado, lo mismo que el perro del skinhead de mi barrio, que me amenaza diariamente con arrancarme el cuello de un mordisco y mil ladridos furiosos sin dejar de mover la cola de contento al mismo tiempo. Nos han adiestrado en el maltrato emocional durante tanto tiempo que ya reaccionamos sintiendo placer ante el dolor ajeno y bienestar ante el propio miedo. Somos sádicos y depravados. Tenemos un desorden grave en nuestra escala emocional. Necesitamos “dos horas de miedo, malestar, terror y depravación” para sentirnos bien.

Somos lo puto peor. Cómo molamos.

Escuchando:
Tim Skold – Don’t pray

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