"Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo,
todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan
los trucos de la manga... la magia”.

                              Charles Bukowski

Mi placer es tu dolor

Clasificado en la/s categoría/s Cine, Terror con fecha 20/06/2008 por Emilio

Uno de los principios básicos de la psicología del consumidor es éste: somos hedonistas. Tratamos de defender nuestros estados afectivos positivos y de mejorar los negativos. Nacemos, crecemos, consumimos y morimos para ver si conseguimos sentirnos primero bien y luego mejor todavía. Por eso nunca tenemos bastante con nada.

Entonces nos metemos en el cine, pagamos una pasta gansa por una entrada y unas palomitas que nos permitan ver Saw y, hale, allá vamos: obtenemos “dos horas de miedo, malestar, terror y depravación”, citando al grupo de investigación en conductas de consumo de la Universidad de Chicago, cuyo último análisis del mercado del ocio vamos a valorar en este artículo mío de hoy.
Oh, sí. Porque el pasado mes de octubre se hicieron públicos los resultados de las investigaciones de estos señores, que han escrito un brillante paper que pretende averiguar porqué demonios nos gusta ver películas de terror. El ensayo lleva por título “On the Consumption of Negative Feelings” (Acerca del consumo de sentimientos negativos) y, a grandes rasgos, concluye derribando las dos principales teorías que los psicólogos han estado fraguando durante los últimos años cada vez que alguien les preguntaba porqué la peña se divierte tanto -y cada vez más- pasando miedo, y pasándolo mal, en el cine.

Concretamente, las explicaciones que los psicólogos barajaban a la hora de justificar el éxito del terror en la industria del entretenimento eran estas dos:

  • No sentimos miedo alguno. No lo pasamos mal viendo gloriosas escenas como ésta. La respuesta emocional que experimentamos al consumir terror es positiva, es arousal; básicamente, placer hedonista.
  • Acudimos buscando el aftermath, el contrapunto. Queremos aliviarnos al ver los créditos, regodearnos en el placer que supone perder de vista el mal rollo acojonante que despliegan ante nosotros. O sea, que lo que tenemos en la cabeza mientras vemos cómo desguazan a la novia del prota en 16:9 es algo así como “…y ahora yo me refocilo mirando como le arrean tropocientos hachazos a la chica de ese pavo mientras la mía masca tranquilamente sus palomitas en la seguridad de la butaca de al lado”.

Pues bien, están mal las dos teorías. Ninguna parece ser correcta, a tenor del estudio de dieciocho páginas en inglés que os vengo a resumir. Parece ser que, tras pagarle quince dólares por cabeza a medio campus para estudiar sus reacciones emocionales antes, durante y después de la proyección de clips seleccionados (ahora te pongo un trozo de “El Exorcista”, ahora cuatro minutos de “Friends”, ahora te suelto un fragmento de “Salem’s Lot”), los firmantes del estudio este concluyen leyendo un corolario como este de aquí:

  • paper.jpgNo somos caracoles. Nuestras reacciones emocionales profundas no se dividen en apetitivas (de aproximación) y aversivas (de evitación). Los humanos podemos experimentar emociones extremadamente contradictorias porque, aunque el miedo sea la forma de organización más sencilla y primitiva del cerebro de los seres vivos, lo cierto es que en nuestras psiques puede activarse al tiempo que el bienestar.

Esto podríamos mirarlo en positivo y aceptarlo de buen grado.

Somos complicados. Qué raro.

O podríamos pensar que somos un colectivo psicotizado, lo mismo que el perro del skinhead de mi barrio, que me amenaza diariamente con arrancarme el cuello de un mordisco y mil ladridos furiosos sin dejar de mover la cola de contento al mismo tiempo. Nos han adiestrado en el maltrato emocional durante tanto tiempo que ya reaccionamos sintiendo placer ante el dolor ajeno y bienestar ante el propio miedo. Somos sádicos y depravados. Tenemos un desorden grave en nuestra escala emocional. Necesitamos “dos horas de miedo, malestar, terror y depravación” para sentirnos bien.

Somos lo puto peor. Cómo molamos.

Escuchando:
Tim Skold – Don’t pray

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Tren de la Carne de Medianoche

Clasificado en la/s categoría/s Cine, Literatura, Terror con fecha 30/03/2008 por Emilio

meat_train.jpgClive Barker es uno de los autores más emblemáticos y originales de la narrativa de terror contemporáneo norteamericana. Se hizo mundialmente conocido hace veinte años con la adaptación al cine de “Hellraiser” y actualmente parece estar ganando adeptos en España desde que La Factoría de Ideas se ha puesto a reeditar y reponer sus “Libros de Sangre“, que ya van por el cuarto volumen y contando. Cuesta creerlo, pero va a ser que al final tendremos un sello local decidido a publicar los seis tomos del corpus de relatos cortos este señor.
En fin. Más vale tarde que nunca.

Lo cierto es que a mí la mayor parte de sus historias, mórbidas y orgánicas a más no poder, no me acaban de convencer. Por lo pronto, si hago memoria apenas me vienen a la cabeza dos o tres relatos potentes de entre todos los que le habré leído, como “Confesiones del sudario de un pornógrafo” y esta pieza que vamos a despachar ahora, “Tren de la carne de medianoche”. Poco más. No sé lo que me pasa con el trabajo de este hombre que no llega a impresionarme del todo… ¿Demasiado gore para mí?

No sé. El caso es que el próximo dieciséis de mayo se estrena en Estados Unidos la adaptación al cine de éste último relato, de la mano del director japonés Ryuhei Kitamura. Ya puede verse el trailer en el web oficial y la cosa pinta bastante bien. Ya veremos. Ganitas tengo… Aunque lo cierto es que tampoco creo que el alucinante viaje a las tripas -llenas de carne a medio digerir- de Nueva York que proponía el cuento original de Barker, quizás su mejor trabajo, se haya podido filmar con justicia: no sé si se puede rodar fácilmente una historia que muestre a la ciudad como a una gigantesca picadora de personas y al metro como a una eficiente máquina de transportar cadáveres. Por lo que temo que hayan reducido este “Tren de la carne de medianoche” a una historia acerca de un asesino en serie que destripa a la peña que se sube al metro y punto.

Y eso puede llegar a ser muy triste.
Me gustaría equivocarme.

P.D. Por cierto, que lo que sí que me encanta de Barker son sus figuritas. Sus muñecos. Oh, sí. Barker hace juguetes, pero en Europa no nos hemos enterado. Y no veas cómo molan. Cualquier día de estos me compro alguno de sus “Tortured souls”, aunque sea por eBay.

Escuchando:
Diary of dreams – Nekrolog 43

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Dos Minutos de Odio

Clasificado en la/s categoría/s Bitácora, Cine, Humor, Literatura, Terror con fecha 15/02/2008 por Emilio

Sigo vivo.
No me he caído a ningún pozo y no, no he vendido el blog, ni nada parecido. Es sólo que ando enfrascado en el proceso de revisión de mi próximo trabajo y, visto el percal, me temo que la cosa puede dilatarse unos cuántos meses. Unos cuántos meses en los que andaré algo menos conectado que de costumbre, aunque, bueh… Ya iremos viendo cómo evoluciona lo mío. Me gustaría comenzar una segunda etapa de mi periplo en la blogocosa en cuanto salga del atolladero y todo eso.

Por el momento, digamos que me he conectado para escribir esta nota cagándome en todo antes de irme a almorzar. Oh, sí, hoy toca descargar los Dos Minutos de Odio de febrero del 2008 en vivo y en directo, así que allá voy.

Minuto uno. El premio Nadal de este año. Esto ya es la hostia. Y conste que yo nunca me he presentado a un premio de los grandes y que no suelo interesarme mucho por los libros de Ediciones Destino, baste ver lo que he tardado en enterarme del fallo del jurado. El caso es que el mes pasado le dieron el galardón a una novela que lleva por título “Lo que sé de los vampiros” y, mira tú por dónde, que lo primero que tuvo el jurado a bien de destacar fue que la obra premiada “no se trata de una novela de género”. Toma ya.

¿No había nada mejor que reseñar tras el fallo? ¿No podían empezar cascando algo acerca del argumento o la técnica del ganador? Nah, pasando, hay que dejar muy claro y rapidito que esto no es el Minotauro, no sea que la gente se piense que este año le hemos endiñado el Nadal a un autor de narrativa de terror y nos vayamos todos a la quiebra. Que aquí hay nivel oigan, que ya comentamos cuatro cosas acerca de la trama y los personajes tres líneas más adelante del comunicado; al fin y a la postre, eso es algo secundario. Lo primero es despejar cualquier nubarrón que pueda dificultarnos el posicionamiento del producto. Vamos, que un premio Nadal se empieza levantándolo sobre los apestados, así que no: no es una novela de miedo, pónganmelo en negrita todos los redactores del país, y el que diga lo contrario es un miserable.

Minuto dos. China. Me cago en China. En toda ella, maldita sea, empezando por Mongolia, pasando por la provincia de Guangdong y acabando por el Tíbet. ¿Pues no me acaban de prohibir las películas de terror por considerarlas vulgares y subversivas contra el Partido Comunista? Y, para colmo, resulta que la medida incluye la prohibición de rodar cine de género en todo el territorio chino así como la orden de destruir todo el material audiovisual existente.

¿Destruir?

Tianasquare.jpg Van a ponerse a quemar todas las adaptaciones al cine de los libros de Stephen King, vale. Supongo que eso sólo habría que lamentarlo un poquito (y gracias a Kubrick), pero… ¿Destruir todo lo demás? ¿Qué es esto?

Ya puestos a eliminar todo rastro del terror audiovisual, ¿por qué no prohíben también la música de El Fary y montan una tractorada con sus tanques soviéticos para apisonar los CDs de Ramoncín en medio de la plaza de Tiananmen? ¿Qué tal si sobrevuelan con los Mig-21 un concierto de Las Ketchup hasta sepultarlas en gas mostaza?

Va y resulta que ahora el cine de terror es ilegal en la República Popular China. Toma dictadura (¡esto es para que luego me llaméis rojo!). No tienen nada mejor que hacer que ponerse a destruir películas de miedo y misterio a espuertas. Pues nada, oye. Ahí van mis dos minutos de odio contra ellos. Y, puestos a hacer el imbécil y a pagarlo con uno que pasaba, os anuncio desde ya que no pienso volver a atizarme un arroz tres delicias hasta que no deroguen esa ley. A la mierda.

Escuchando:
Corrosion of Conformity – Vote with a Bullet

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Satanás bombero

Clasificado en la/s categoría/s Cine, Terror con fecha 11/12/2007 por Emilio

Ya lo avancé hace unos días, y ahora los hechos me dan la razón: el cine de terror estatal está en racha, y no parece casualidad. Según Filmax, el éxito de [REC] pone otra vez en relieve “el interés que despierta en España el género de terror”.

Pues vale, pues eso es lo que tenemos por lo que respecta a la industria audiovisual, porque el mercado editorial va de puto culo para vender tres mil copias.
En fin. Algo es algo, dijo un calvo.

להקשיב:
Hamesiach – Charuz

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