Sigo devorando kilómetros. A las presentaciones de Castellón y Valencia se une la del jueves pasado, en Zaragoza. Pongo una foto al respecto, donde se me puede ver despachando ante el respetable, a la derecha del libro y a la izquierda de David Jasso (gracias mil a Chema, de la AEFCFT, por la foto).
Y aun me queda tour para rato. Todavía no hay nada oficial, pero estoy mirándome de visitar Madrid, Sevilla, Granada y Huesca antes del 2008. Ya iré informando.
Hasta entonces, voy coleccionando anécdotas. Sin ir más lejos, el jueves pasado estuve a punto de atropellar a un zorro cuando volvía de Zaragoza a las tantas de la mañana, atravesando el bosque que hay entre Alcañíz y Monroyo. Qué le vamos a hacer, me apasionan las carreteras secundarias, y no hay nada como una vía comarcal de las que serpentean por las montañas si son las dos de la noche de un jueves de septiembre y hace media hora que no te cruzas con nadie ni ves una miserable luz que no sea la de tus faros.
Definitivamente, estoy como un cencerro, pero no hay nada como enviar a la autovía al carajo y conducir más sólo que la una. Además, a mil metros de altitud, pasando por pueblos minúsculos como Ares, el cielo está lleno-lleno de estrellas. Y eso me pone verraco, oiga.
P.D. Por cierto, que este verano me di un garbeo lector por los terrenos de la narrativa fantástica más cabrona y este es el resultado. Nah, que no me puedo estar callado, debe ser.
Escuchando:
Full Blown Rose – Somebody help me
