"Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo,
todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan
los trucos de la manga... la magia”.

                              Charles Bukowski

Vale, me rindo

Clasificado en la/s categoría/s Literatura, Terror con fecha 26/04/2007 por Emilio

El otro día cometí el error de comentar en este sitio que me he comprado el libro de Clara Tahoces y desde entonces que un buscador de Internet me está haciendo llegar hordas enteras de jóvenes góticos, que llegan todos los días hasta nochecerrada.com preguntando por la novela de marras.

Hasta aquí he aguantado, hasta hoy, momento en que me he visto instalado en el colmo de los colmos: me han entrado dos e-mails distintos esta misma mañana al respecto de “Gothika”.
Total, que me rindo. Que, aunque no entraba en mis planes, os reseño el libro y os vais todos a con la música a otra parte. De nada.

Escuchando:
Nine Inch Nails – The Beginning Of The End

Youtube Icon

Feliz año nuevo

Clasificado en la/s categoría/s Humor, Literatura, Saraos con fecha 23/04/2007 por Emilio

Hoy es el Día Internacional del Libro. Otra de esas fechas señaladas con las que nos premia el calendario a traición y cuando menos nos lo esperábamos. Concretamente, y visto que en España los lectores habituales dicen ser un 40% de la población (algo que yo no me creo ni harto de vino), la festividad de hoy es para muchos como una especie de Día de Todos los Santos, que es el momento anual que se ha designado para recordar al muerto aquel que se dejó olvidado por el camino el día en que se compró la tele de plasma… Así que salen todos esos ciudadanos en procesión a hacer la buena obra al respecto y, tal día como hoy, se dedican a colapsar la librería más gorda que encuentran para comprarse el último tomo de Dan Brown o regalarse cualquier ídem. Fin. Y de esto a acudir todos en masa a los cementerios para honrar a los difuntos –que una vez al año no hace daño- tampoco hay mucha diferencia, digo.
Aunque, bueh, para ir al cementerio al menos nos dan un día no laborable.

Eso sí, se venden flores, tal día como hoy. A espuertas. Para muchas librerías, hoy es el día del año en el que más papel se vende. Se venden miles de libros que luego no serán leídos, y se venden siempre los mismos, los de siempre. Porque el pastel del veintitrés de abril se lo comen los grandes puntos de venta, las grandes editoriales y los grandes autores. A los mindundis que nos parta un rayo, total nosotros no estamos en esto, aunque seamos los que más necesitamos que nos concedan una oportunidad. No somos mercado, no le importamos a Tom Hanks, ergo no pintamos nada en un día tan señalado como el que nos atañe.

Así las cosas, me la trae al fresco que hoy sea el Día Internacional del Libro: esta es otra fiesta mercantilista más, y, puestos a hacer caja, yo apuesto a que hoy tampoco voy a vender un solo ejemplar de mi novela. Me envuelve la borrachera de literatura popular cuando veo al vecindario en pleno festejo, comprando y regalando libros por doquier, y no puedo evitar el acordarme de nocheciega, que es el día del año en el que todo está permitido y en el que se vende más alcohol que nunca, que es lo que toca. Luego vendrá la resaca y alguien tendrá que recoger los platos rotos, pero eso ya es otra historia; esta matraca va a ser la definitiva y mis conciudadanos tienen que hacer los propósitos de año nuevo, a ver si así se enmiendan y se reconcilian con el viejo y olvioxidado hábito de la lectura. Hacen promesas de leer libros para el próximo mes de agosto y luego archivan el acopio de papel acometido en el presente ejercicio anual de hipocresía programada, esta vez de índole cultural.
Porque, aunque no leen una mierda, cuando les preguntan en las encuestas a pie de calle siempre dicen que están leyendo algo o saben qué quieren responder a la pregunta del millón: «¿Cuál es el último libro que te has leído (del pleistoceno a esta parte)?»

En este mundo en el ser lector es sinónimo de ser aburrido y ser escritor es sinónimo de ser un freak sin talento y muerto de hambre, todo este rollo de celebrar el Día Internacional del Libro comprando es otra maniobra tontuna: hoy es la nocheciega cerebral, todo vale, hasta leer. Hoy puedes ir por la calle con un libro y nadie te mirará raro. Hoy es el día ese en el que molan las librerías, y todo. ¡Feliz año nuevo a todo el mundo! ¡Que no decaiga!

Escuchando:
Anti-Government – I disappear

Youtube Icon

Acto público

Clasificado en la/s categoría/s Presentaciones con fecha 20/04/2007 por Emilio

Se ha programado la presentación de Noche Cerrada para el próximo día 9 de mayo, a las siete y media de la tarde, en la librería Babel de Castellón.
Os espero.

Escuchando:
Tori Amos – Raspberry swirl

Youtube Icon

Ligotti, ¿el nuevo Lovecraft?

Clasificado en la/s categoría/s Literatura, Lovecraft, Terror con fecha 16/04/2007 por Emilio

LigottiSon muchos los que creen ver en el señor que sale en la foto de hoy, un tal Thomas Ligotti, a una especie de Lovecraft moderno. La comparación me resulta aceptable, dado que ambos norteamericanos se consideran autores de literatura de terror y sus respectivas obras coinciden en el gusto por lo clásico, la fijación por lo onírico, un lenguaje deliberadamente barroco, un cierto impulso poético y una obsesión por la evitación del miedo explícito, del que se reniega en favor del uso de métodos más sutiles.

Esto último ya dijo en su día el maestro de Providence: “Nunca describas un horror si puedes limitarte a dejarlo entrever”. Y parece que el aforismo va creando escuela, porque la industria ha encontrado en Ligotti a otro escritor capaz de destilar miedos terribles sin abordar frontalmente el objeto que los produce. Lo cual, aunque no lo parezca, es una técnica demoledora, porque hace que el terror parezca tan terrorífico como que es mejor ni afrontarlo. De modo que no intentes entenderlo, pronunciarlo, saberlo… La estrategia, finalmente, deriva en un miedo al miedo. Y temer al temor mismo es algo tan intenso y enfermizo como que, para algunos, tiene sus nombres propios: pánico o, si me apuras, fobofobia.

Los parecidos no terminan ahí, no. También tenemos que Ligotti pasa por ser un tipo raro, endiabladamente raro y mentalmente problemático, casi tanto como Lovecraft. Ligotti ha tenido fases agorafóbicas y problemas con substancias estupefacientes, ha sido internado en diversos sanatorios mentales, es un depresivo crónico… en definitiva, el drama habitual en los de mi gremio; salvo que Ligotti, colmo de los colmos, es tan raro que, siendo uno de los autores de narrativa de terror más interesantes del mercado actual, no existe forma alguna de contactar con él: no tiene agente ni editor, y no se sabe ni dónde ni cómo vive. Baste con decir que Poppy Z. Brite, uno de los grandes nombres de la literatura de horror moderno, llegó a tener que escribirle un prólogo para poder dar con él, y ni así. Otro ejemplo alucinante lo cuenta la editorial que acaba de traducir su obra al castellano, que estuvo tratando de dar con Ligotti durante tres años, sin conseguirlo.
Todo esto puede parecer una excentricidad simplona, pero en un panorama literario repleto de gente que va perdiendo el culo por firmar contratos editoriales y conseguir traducciones, un señor con esta actitud tan hostil es más raro de ver que un pulpo en un garaje. Se ha llegado hasta a decir que Ligotti era un pseudónimo bajo el que había estado firmando Stephen King. Vivir para ver.

Yo a Ligotti, freak que soy, lo descubrí comprando sus originales en inglés, así que cuando me dijeron que La Factoría de Ideas iba a traducir a Ligotti a la lengua de Cervantes me eché a temblar. En parte porque el dominio de Ligotti sobre la lengua inglesa me parece apabullante, y en parte porque nuestra editorial en Arganda del Rey, un sello al que los aficionados a la literatura de género debemos mucho, no se distingue precisamente por la calidad de sus traducciones. Total, que alguien me dijo que -aunque han hecho falta tres traductores distintos- finalmente ha visto la luz una edición digna de La Fábrica de pesadillas, la principal antología de relatos de este señor… Y yo, aunque tarde, porque el título ya lleva unos meses a la venta, vengo a dar fe de que el libro merece francamente la pena y estoy seguro de que hará las delicias de los aficionados al horror gótico sobrenatural sobrecargado. Así las cosas, os lo recomiendo.

Oh, y una cosa más… La Fábrica de pesadillas hasta incluye un relato homenaje a H.P. Lovecraft y alguna mención a los Mitos de Cthulhu, lo cual basta y sobra para redondear las similitudes entre estos dos genios. Ahora bien, aviso importante: Ligotti no urde historias, no trabaja las tramas. Él sólo escribe relatos atmosféricos de difícil lectura y en los que, a menudo, no sucede apenas nada, salvo un mal rollo acojonante.

Escuchando:
Richthofen – Blut der Pferde

Youtube Icon