Hoy ha fallecido Ira Levin, uno de los grandes visionarios de la narrativa de terror de nuestro tiempo.
Levin se atrevió a publicar una de las novelas satánicas de más éxito, “El bebé de Rosemary”, en España bajo el título de “La Semilla del Diablo”; y lo hizo en los años sesenta, justo cuando lo que estaba de moda era ponerse flores en la barba, fumar hierba y cantar cosas de John Lenon.
Y eso tiene mucho mérito. Porque cualquier otro autor no habría sido capaz de poner de moda al demonio como protagonista (poco después de que “Rosemary’s baby” cortara el bacalao aparecería otro de los grandes: “El Exorcista”, de William Peter Blatty) mientras la generación más joven de sus lectores se pasaba el día entero con aquello del amor al prójimo, el buen rollito y el pacifismo.
La novela a la que me refiero, de técnica sutil y elegante, aporta mil detalles siniestros sin abordar frontalmente el miedo y el resultado tiene un gran interés. El argumento, por si no lo conoces, es sencillo: una garrula desgraciada cae en las garras de una secta que conseguirá hacerle parir a un hijo del diablo.
No es que sea uno de mis libros favoritos, pero desde donde yo lo veo, su final es excelente.
Un clásico.
Ira Levin, D.E.P.
Escuchando:
My life with the Thrill Kill Kult – Do you fear for your child?
