Ya en casa
Ya estoy en casa, cuatrocientos kilómetros después de Huesca. Creo que ha sido el bolo más majo de todos los que habré hecho hasta hoy. No sólo por todo el buen rollo que se ha desplegado en esta HispaCon, sino por el éxito de asistencia y de participación. En la foto estoy atendiendo con cara de apollardado a los asistentes que hubo hacia el final de mi intervención, que igual se comían medio aforo de la sala de actos de El Matadero. Al fondo puede leerse la última de mis diapos… Casi siempre termino las presentaciones con un simple “Gracias”. Nunca se me ocurre nada mejor que eso para terminar. Gracias.
Gracias a todos los asistentes y sobre todo gracias a los Oscafrikis. Si algún día todo esto de la narrativa de género en lengua castellana llega a alguna parte, vamos a tener que hacerle un monumento a gente como Abigail Alins o Diego Laguarta. Insisto, no sé qué haríamos sin anfitriones como ellos.
Por lo demás, yo ando de enhorabuena. Anoche me dieron el Premio Domingo Santos y pude despachar con mis dos nuevos y aguerridos editores… Pero nada se compara a lo que pasa cuando consigues compartir mesa, mantel, copas, y planes para el futuro con compañeros de armas como Ismael Martínez Biurrun, David Jasso y el resto de las huestes de Nocte.
Os quiero, tíos.
Hasta la próxima. Ya sabéis, huyamos hacia adelante. Surrender to the weird.
P.D. ¡Cuelgo por aquí la docena de fotos que hizo mi esposa en cuanto encuentre el puto cable de la cámara!
